COLABORACIONES

 

 

 

HACE CINCO SIGLOS

Por

Antonio Luis Galiano Pérez

Cronista oficial de Orihuela y Maestre de Gobierno de la Real Orden de San Antón

 

 

Dentro de la Historia de Orihuela, hay fechas y hechos que a pesar de haber sido tenidos en cuenta por cronistas e historiadores, a veces no se les ha prestado la atención que merecían, o al menos sufrían un extraño guadiana que los hacía revivir de tarde en tarde.

Eso es lo que ocurre con el día 30 de agosto de 1521, en que las huestes de los agermanados caían derrotadas en la Batalla de Bonanza, a manos del castellano Pedro Fajardo, marqués de los Vélez, derivando en uno de los peores saqueos que sufrió la ciudad de Orihuela, desde esa fecha hasta el 29 de septiembre de dicho año, y que sólo es comparable por el perpetrado por las tropas borbónicas del cardenal Luis Belluga y Moncada, obispo de Cartagena, el 10 de octubre de 1706.

Orihuela ha sido varias veces escenario bélico en distintos momentos de su dilatada Historia, aunque en dos ocasiones su protagonismo fue como ciudad en retaguardia, tal como acaeció, durante la Guerra de la Independencia o contra el Francés, y la Guerra Civil. Por el contrario, en tres fue campo de batalla, dando la coincidencia que se vivieron con dos siglos de diferencia de una a otra acción. Así, en el XIV, fue la denominada como la Guerra de “los dos Pedros”, en la que por la resistencia ofrecida por los oriolanos les fue reconocida su fidelidad; la de las Germanías, en el siglo XVI, que derivó de la sublevación de “los plebeyos contra los nobles”, como decía mosén Pedro Bellot; la de Sucesión, motivada por la apetencia del Trono de España entre los austracistas y los borbones, que con concluyó con el Decreto de Nueva Planta, suprimiéndose los Fueros.

A veces, el rico Diccionario de la Lengua Española nos ofrece la posibilidad de sinónimos que debemos matizarlos para su utilización. Así, aunque, celebrar viene a ser lo mismo que conmemorar; un servidor al tratarse de recordar una guerra siempre empleo conmemoración, pues es hacer memoria del hecho. Por el contrario, nunca emplearé celebrar por lo que deriva de festejar o sea evocar algo con fiestas. Ya que una guerra, máxime con muertos y saqueos, tal vez no merezca este sinónimo. De esta manera, podemos conmemorar y después celebrar si es que se producen, los beneficios logrados a través de los siglos de aquella situación dolorosa.

Esto es lo que nos sucede con aquella fecha de 30 de agosto de 1521, en que se tiene recuerdo de la Batalla de Bonanza, a pesar de haberse producido la derrota del pueblo. Sin embargo, de ella derivó algo que debemos celebrar como es la intensificación de gran parte de los rasgos propios de los oriolanos.

Así, en este año, se conmemora aquella Batalla que tuvo como marco lo que es hoy la pedanía del Raiguero de Bonanza, y se recordó en un acto en la mañana del pasado 30 de agosto, bajo un calor de solemnidad, teniendo como escenario la Plaza de la Iglesia. Para dar cuenta de ello, días antes el alcalde Emilio Bascuñana Galiano hacía público un bando dando conocimiento al vecindario de los actos a efectuar. Aquella mañana, teniendo como telón de fondo la fachada de la Iglesia de San Joaquín y Santa Ana y presidiendo las banderas de España, Comunidad Valenciana y una réplica de la Gloriosa Enseña de “El Oriol”, que era la primera vez que intervenía en un acto, y que recientemente ha sido confeccionada por iniciativa de la concejala de Festividades y Turismo, Mariola Rocamora Gisbert; intervino la Banda Filarmonía ACAMDO, la Coral Aleluya y los Auroros de la Cruz del Raiguero, dirigidos por Alfonso J. Alfonso González, y como narrador de los hechos históricos, José Antonio López Egío, alcanzándose una sincronización de música y palabra que emocionó. Tras ello, se produjo la intervención del pedáneo Raúl Pardines Igualada, del Concejal de Patrimonio Histórico Rafael Almagro Palacios, y del alcalde de la Ciudad. El acto concluyó con el “Himno a Orihuela” (1918) del maestro Carlos Moreno Soria y José Maciá Abela, en el que el solo del tenor se sustituyó por primera vez, por la voz de una soprano (Susana Vardenyan).

Tras ello, se inauguró la Exposición “La Batalla de Bonaza”, organizada por la Concejalía de Patrimonio Histórico, y por la tarde se efectuó una representación teatralizada de dicha Batalla. Para la organización de todos los actos a desarrollar en este aniversario, se constituyó una Comisión formada por: Rafael Almagro Palacios, Mariola Rocamora Gisbert, Víctor Valverde Sáez, Matías Ruiz Peñalver, Mª Carmen Sánchez Mateos, Leticia Pertegal García y Alejandra Cordero Ortega.

Así, el 30 de agosto se conmemoró el V Centenario de la Batalla de Bonanza, dejando constancia con ello en los anales de Orihuela.

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La vuelta a los puentes en la Oleza dormida

por

Juan de Oleza

 

Calle Mayor de Orihuela

(Foto: A.G. Colomina Riquelme)

 

Los ayuntamientos están para dinamizar el comercio existente y promover, estimular, fomentar y promocionar las condiciones óptimas con el fin de despertar nuevas iniciativas empresariales

Copio de Gabriel Miró, Nuestro Padre San Daniel (primera edición, 1921), este vigente diálogo del capítulo IX titulado –ojalá sea premonitoriamente- “Hasta los males pasan”: “Oleza –interrumpió Alba-Longa- se ha dormido hace mucho tiempo acostada encima de ella misma…

-Se ha dormido –dijo don Cruz- sin que la despierte ni una riada. Duerme y goza al amor de su río. ¡De qué modo puede aplicársele: Fluminis ímpetus laetificat civitatem Dei…! (Salmo 46,5: “El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios”).

Pero Alba-Longa no había terminado la perífrasis:

-Acostada encima de ella misma, encima de su gloria. ¡Fue toda gloria!”

Hay más. El fino estilista alicantino, hijo de la oriolana Encarnación Ferrer Ons, recordaba bien Orihuela porque pasó seis años interno con los jesuitas en el Colegio Santo Domingo, tal y como deja cumplida constancia en su novela El humo dormido: “Los domingos se oía desde una ventana el armonium de un monasterio de monjas; pero se oía muy apagado…Y llegó el verano y la hora en que siempre sonaba el armónium celestial: la hora de la siesta; inmóviles y verdes los frutales del huerto místico; el huerto entornado bajo la frescura de las sombras; la calle, dormida; todo como guardado por un fanal de silencio que vibraba de golondrinas, de vencejos, de abejas…Y no se oía el órgano; había que adivinarlo del todo. La monja música dormía la siesta. Lo permite el Señor”.

Dando la típica ‘Vuelta a los Puentes’ de aquella ciudad, verdadera capital del sur de la provincia, el caminante podía encontrarse entonces con establecimientos como El Primitivo Murciano, de Manuel Clemares;  la zapatería de Manuel Rogel Chust; los ultramarinos de José Sánchez, El Casto José; El Capricho de Ángel Belda; La Dalia, establecimiento de novedades para señoras y caballeros de Emilio Peralta; la afamada confitería La Modernista de Joaquín Reymundo; la farmacia de Pedro Castaño; el Café España; El Globo de Martínez y Ferrer; la pañería de Eleuterio García López; la sombrerería El Gavilán de Joaquín López Pinzón; Gran Hotel de España; El Águila de Vicente Galiana; el Café España; la guantería, perfumería, mercería y novedades de José Ortiz García; la papelería Estruch, de la maestra llegada de fuera Enriqueta Estruch; o los archiconocidos Penalva Hermanos.

He vuelto del verano y, en un pausado recorrido de primera hora de la tarde por el centro histórico, he tratado de comprobar la vigencia de los textos mironianos. No pude escuchar ya el armónium celestial tocado por religiosas manos, ni siquiera el gran órgano de la sede catedralicia porque hasta el maestro Santiago Casanova se nos ha jubilado; ni tampoco vibran las golondrinas, ni los vencejos ni las abejas...El silencio se hacía espeso, todo parecía detenido en el tiempo a la hora de la siesta, y hasta estaba dormido el humo del incienso del primer templo de la diócesis donde ni siquiera encontré a ningún Don Magín redivivo junto a la puerta de Loreto; ni a doña Corazón ni a Paulina en busca del P. Bellod para que les aligerara su conciencia. Y es que, si mis cuentas no fallan, de toda la antigua guía del próspero comercio oriolano, solamente han conseguido permanecer en el tiempo la sombrerería El Gavilán, fundada en 1880, cuyo actual propietario es Antonio Peralta Rufete; la actual Pañería y Confecciones García-Molina, cuyo origen data de 1885, hoy convertida en sociedad familiar; y la papelería-librería Estruch, que data de 1892 y actualmente regenta Pablo Ferrer. Los tres establecimientos más que centenarios y con productos de calidad mantienen aún el tipo, como pueden, en una calle Mayor por la que ya no transitan tampoco Grifol, la Monera ni Las Catalanas.

En este deprimente itinerario sestero de comienzos de septiembre, me entretuve –bloc y bolígrafo en mano- con un ejercicio estadístico cuya finalidad no era otra que anotar, por si pudiera servir de algo, el número de locales vacíos que me encontrara en el recorrido. Mucho me costó aprobar la asignatura pero, según el manual Técnicas de Investigación Social de Sierra y Bravo, la observación simple –“el tipo de observación más puro de la investigación social”- es la inspección y estudio realizado por el investigador, mediante el empleo de sus propios sentidos, con o sin ayuda de aparatos técnicos, de las cosas y hechos de interés social, tal como son o tienen lugar espontáneamente, en el tiempo en que acaecen y con arreglo a las exigencias de la investigación científica. Pues bien, el resultado de esta técnica académicamente reconocida arroja un balance de 53 bajos comerciales y 21 entresuelos vacíos que pueden apreciarse a simple vista a lo largo de la popular ruta ciudadana que nos ocupa.

Jamás se me ocurriría responsabilizar a la Administración municipal de la situación lamentable que ofrece tal cantidad de locales comerciales cerrados por falta de rentabilidad o porque el espíritu emprendedor oriolano se encuentra en horas bajas. (Nunca estuve de acuerdo con aquello tan italiano de “¡Piove!, porco Governo; ¡no piove!, porco Governo…). Pero sí considero, sin la menor duda, que los ayuntamientos están para dinamizar el comercio existente y promover, estimular, fomentar y promocionar las condiciones óptimas con el fin –ahora más que nunca- de mantener o despertar nuevas iniciativas empresariales.

Quiero terminar estas líneas volviendo al principio, con las palabras de esperanza -“Hasta los males pasan”- que, al fin y al cabo,  abren el capítulo IX de El humo dormido. Afrontar la revitalización comercial del denominado Cinturón Urbano del Monte de San Miguel (EDUSI dixit) requiere –en opinión de voces autorizadas- reposicionar este espacio como destino comercial de referencia diferencial y exclusivo, facilitar el acto de la compra con actuaciones funcionales de urbanismo comercial, potenciar la conversión digital de los establecimientos, consolidar e incrementar la actividad empresarial en la zona, impulsar la cooperación público-privada y apostar por las Industrias Culturales y Creativas como elemento transversal en la revitalización de este sector tradicional. En definitiva, poner en marcha un ecosistema creativo en el casco histórico de Orihuela mediante la transformación innovadora del mismo.

Me consta que el concejal responsable del Área, Víctor Bernabeu, empresario de éxito con larga experiencia, es consciente de lo que Orihuela se juega en este momento. Yo le animo a que, sin pérdida de tiempo porque estamos ya en el ecuador de la legislatura, remueva todos los obstáculos burocráticos para conseguir que este curso sea el comienzo del impulso económico que la ciudad necesita.


FUENTE:

ES DIARIO. CDAD. VALENCIANA
3 septiembre 2021 08:22 | 
Juan de Oleza / Redacción Orihuela Edición Elche

 

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MI GRAN AMIGO E ILUSTRE MANRESANO D. JOSÉ RAFAEL MANUEL SABATÉ, TUVO LA GENTILEZA DE REMITIRME

UN PRECIOSO CALENDARIO 2021 CON UNA ATENTA CARTA, QUE BIEN PODRÍA SER CALIFICADA COMO ARTÍCULO LITERARIO,

CON TODO LUJO DE DETALLES, SOBRE SU CIUDAD EN CALIDAD DE "CIUDAD DE CINE", SOBRE TODO, HACE HINCAPIÉ 

EN EL RODAJE DE LA GRAN PELÍCULA DE LUIS GARCÍA BERLANGA "PLÁCIDO", REALIZADA POR COMPLETO EN MANRESA.

A CONTINUACIÓN REPRODUCIMOS SU EXCELENTE ARTÍCULO.

 

 

Instantánea del rodaje de la película "Plácido" en la ciudad de Manresa

 

 

MANRESA, CIUDAD DE CINE

2021: 60 años de "Plácido." 125 años de cine

 

por

 

José Rafael Manuel Sabaté

 

En pleno franquismo, el 1961, Manresa viajó por las pantallas por todas partes del mundo por el hecho de haber sido escenario de "Plácido", una de las obras fundamentales de la filmografía del prestigioso director valenciano Luis García Berlanga (1921-2010). La cinta obtuvo un espléndido eco internacional y el 1962 fue nominada al osca de Hollywood a la mejor película de habla no inglesa, aunque el premio lo obtuvo finalmente otro gran director de la historia del cine, el sueco lngnar Bergman.

El 27 de febrero de 1961, hará ahora 60 años, Berlanga y todo su equipo llegaron a nuestra ciudad para iniciar un rodaje que se prolongaría durante siete semanas. La película debía llevar el título "Siente un pobre en su mesa" y era una crítica a la hipocresía de las campañas de caridad La censura de la época obligó a cambiar el título y bautizarla como "Plácido", el nombre de su personaje protagonista, interpretado por Casto Sendra, conocido como "Cassen".

La película, ambientada la noche de Navidad, explica como Plácido y su compañero Gabino Quintanilla (José Luis López Vázquez recorren las calles de la ciudad con su "motocarro" engalanado con una estrella de Navidad aconteció todo un símbolo del film. El objetivo era promocionar una campaña de solidaridad navideña, pero a la vez ,durante la película, su protagonista lucha para conseguir dinero pára pagar precisamente el "motocarro".

La inolvidables imágenes del rodaje de "Plácido" muestran diversas calles y plazas del Centro Histórico de Manresa atestado de gentío, ya que muchos manresanos hicieon de extras o incluso interpretaron pequeños papeles en la película.

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UNA CIUDAD-PLATÓ DE SERIES Y PELÍCULAS

 

La ciudad de Manresa se está haciendo un espacio destacado como escenario para series de televisión, películas, anuncios y otras producciones audiovisuales. Hace ya seis décadas que acogió el rodaje de "Plácido", y aquel acontecimiento forma parte de la historia local, pero posteriormente la ciudad ha ido acogiendo otros rodajes suficiente relevantes. Actualmente, gracias a la labor de la Manresa Film Office del Ayuntamiento de Manresa, la ciudad acoge rodajes de todo tipo. El que ha generado más trascendencia ha sido el rodaje de dos temporadas de la serie "Hache", de la plataforma Netflix, que durante semanas llevó las cámaras y equipos de grabación a la ciudad. La trama se centraba en el local nocturno "Albatross", situado en el Paseo de Manresa, frente al Casino, pero también se grabaron escenas a La Anónima, en diversos espacios del Centro Histórico, a otros barrios e incluso en la fábrica de Pirelli o la Acequia de Manresa, entre otros, y con actores reconocidos como Eduardo Noriega.

Aparte de la serie de Netflix, en este 2020 Manresa también ha acogido el rodaje de "Las leyes de la frontera", del director Daniel Monzón. Como él, han pasado por Manresa algunos de los mejores directores del cine español, como Jorge Torregrossa, Torregrossa, Rodrigo Cortés, Daniel Benmayor o Jaime Balagueró. En el 125 aniversario de la primera proyección de cine, con el cinematógrafo de los hermanos Lumiére, Manresa dedica el calendario de este 2021 a este arte, que nos hace soñar y viajar sin movernos de la butaca. Manresa es ciudad-plató pero también cuna de acontecimientos como el Festival de Cine Negro (Fecinema), que se celebró entre 1999 y 2012, y ha visto nacer directores que han triunfado o todavía lo hacen lejos de nosotros, como Joan Soler, David Victori, Esteve Soler, Gerard Quinto, David Torras...

Ciudad también de salas de Cine (Kursaal, Olympia, Avenida, Apolo, Goya, Atlántida, Cataluña, Sala Loyola y otras) y una entidad fundamental en la difusión cinematográfica como Cine Club. Maresa, con ni más ni menos que 65 años de historia . ¡Manresa, Ciudad de cine!

 

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La Mayordomía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, historia y devoción viva

por

Manuel Ramón Vera Abadía

 

Ntro. Padre Jesús Nazareno, Patrón de Orihuela y su huerta

(Foto: Antonio G. Colomina Riquelme)

 

Antes de explicar qué es y cual es la evolución histórica de la Mayordomía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, debemos de hacer una serie de precisiones que como más tarde se verá, son muy necesarias para evitar malentendidos.

Lo primero, es explicar la relación con la familia franciscana de la Mayordomía. Hay que detallar que es en torno a 1464 cuando se funda el primer convento de la orden de frailes menores de San Francisco, o Primera Orden en Orihuela. La Santa Sede, autorizaba que se construyese este en la capital de la Vega Baja, instalándose cerca del Segura. Sin embargo, las frecuentes riadas de aquellos años, provocaron que ese lugar extramuros elegido junto al río, se sustituyese por el lugar actual, retirado unos 200 metros de la ribera y en la falda de una pequeña elevación del terreno.

Esta situación, fue sin embargo fundamental para la evolución de la familia franciscana en Orihuela. La situación extramuros del convento, sin embargo permitía una relación muy fluida entre la comunidad franciscana y la ciudad, pero también con la huerta circundante, creándose así una importante red de ermitas y pequeñas iglesias que iban a ser atendidas por miembros de la mencionada comunidad. El Rincón de Bonanza, el Camino de Enmedio, el Molino de la Ciudad, etc. Son sólo algunas de ellas.

Llegados a este punto, hay que explicar que en la “geografía franciscana” es normal hallar manifestaciones referentes al culto a la Pasión de Cristo y a la advocación de Nuestro Padre Jesús Nazareno, y Orihuela no iba a ser una excepción. Precisamente dependiente de ese culto, van a nacer las órdenes terceras por toda España, dedicándose en su mayoría al fomento del culto de la Pasión de Cristo, pero también a otras tareas como la gestión y el mantenimiento de hospitales.

Surge ahora la gran pregunta, ¿Cuándo se establece la Orden Tercera en Orihuela?. Al respecto, son varias las teorías existentes. Por un lado, tenemos a Montesinos que piensa que el establecimiento de la comunidad franciscana, coincide con el nacimiento de la tercera orden en Orihuela, aunque no hay fuentes que sustenten esta afirmación. Por otro lado, y más acertadamente, está la teoría que afirma que el origen, es del siglo XVII. Para ello, se basan en la Concordia que se firma entre la V.O.T. de San Francisco y la Cofradía del Santísimo Sacramento. Precisamente, en esta dirección van los datos hallados por Don Antonio Luis Galiano Pérez que ha encontrado referencias de tipo documental alusivas a la existencia en 1601 de una cofradía o congregación del Cordón o cíngulo de San Francisco.

Con estos datos, sólo queda presentar al objeto de los cultos de esta cofradía o congregación: a Nuestro Padre Jesús Nazareno. De la presencia de esta talla, no hay ninguna mención anterior a 1612. Parece ser que el 29 de marzo de 1612, según Montesinos, se encarga a un escultor residente en la vecina Murcia, una talla del nazareno con la cruz a cuestas. Esta imagen, llegaría un año después, en 1613, siendo recibida en las casas consistoriales y bendecida por el Obispo Balaguer antes de ser conducida al convento de San Francisco. Hay mención a la talla en época más tardía, como ejemplo, la mención de la Concordia antes referida, que detalla la presencia de una talla de Nuestro Padre Jesús que procesionaba, Continuando con el interés de los que ven en esta fecha más tardía la posibilidad de adjudicarle la autoría al estrasburgués Nicolás de Bussy, es muy significativo el hallazgo del Padre Agustín Nieto en el Archivo Municipal de Orihuela de un documento que detalla que el 18 de marzo de 1702, se necesitaba una nueva talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno para poder cumplir con las rogativas y procesiones, y que la imagen se había encargado, pero su precio hacía imposible recogerla, pues al convento le faltaban nueve doblones. Esta cantidad, sería entregada, el 29 del mismo mes al síndico del convento, para que pudiese pagarse. Esta nueva fecha, propicia la idea de una segunda talla que por las fechas permitiría hablar de su autoría por parte de Bussy, cercano ya a la fecha de su fallecimiento, acaecido en 1706. Esta talla, de tez muy morena y con rasgos de sufrimiento muy acentuados, que incluyen una postura algo encorvada, hizo que pronto se la bautizara popularmente como “el Abuelo”. Esta talla, desaparecería desgraciadamente en 1936, durante la guerra civil. En 1940, para sustituirla, se encargó al escultor pilareño José Sánchez Lozano una talla de Nuestro Padre Jesús, entregándosele una fotografía, con el compromiso de reproducirla igual y que si gustaba, se le pagaría. Tanto gustó, que el autor recibió 5.000 pesetas de la época por la talla, entregada en 1941 y que ha llegado hasta hoy siendo el Patrón Popular de Orihuela.

Tras dar estas pinceladas sobre el objeto del culto de la V.O.T., hay que explicar que eran muchas las limosnas de los fieles recogidas, destinadas al mantenimiento del culto de la imagen, ornato de la capilla y poco después destinadas también al pago de tronos, estandartes y otros enseres procesionales. Esto hizo que algunos de los miembros de esta fraternidad primitiva, se señalasen por su interés en tener cuidado de la imagen, sobre todo cuando la imagen se mostraba en público, durante las rogativas y las procesiones. Va a aparecer así la figura del mayordomo, el encargado del culto de Nuestro Padre Jesús. La primera mención sobre la aparición de estas figuras, se da en 1709, en el I Libro de Actas, y eran hermanos terceros que se nombraban con carácter anual por el Hermano Ministro, el Padre Guardián y los mayordomos salientes. En un principio, estos mayordomos, serán tan sólo cuatro, uno por cada arrabal o barrio de la ciudad de Orihuela, uniéndose a ellos un quinto, que debía de ser caballero. Normalmente, su elección sucedía a principios de año, y los mayordomos salientes rogaban se les permitiese continuar por un año más, o proponiendo a sus sustitutos entre los terciarios conocidos de su arrabal, confirmándoles de una u ora manera el Hermano Ministro, el Padre Guardián y los mayordomos salientes. Los mayordomos, recogían limosnas de los fieles o propias, y eran también objeto del encargo de otras tareas, como la organización de funciones solemnes o de las procesiones de Semana Santa, por citar las más importantes. Esta nueva categoría, irá aumentando con el tiempo, bien por la necesidad de mayores sumas de dinero para mantener el culto y hacer frente a los gastos de nuevos enseres procesionales, bien por la presión social. La pertenencia a la mayordomía, iba a procurar un prestigio social que pronto será anhelado por muchos y que genera también la aparición de una categoría de mayordomos nueva, que no son terciarios y que abonan una cuota anual Precisamente, esta separación, irá generando también una actitud de intentar separar cada vez más a la mayordomía de la orden. A finales del siglo XIX, el Padre Mariano de la Concepción Luzón, creó unos estatutos que fijaban la pertenencia de la mayordomía a la orden y la primacía de la orden y sus cargos sobre la mayordomía, manteniendo la paz interna. Más adelante, en 1928, hubo otro intento, creando dos tipos de mayordomos, los terciarios, que profesan en la tercera orden, un grupo proporcionalmente pequeño, y luego los mayordomos honorarios, pudiendo serlo todo cristiano que muestre una buena conducta religiosa. Este reglamento, con ligeros cambios, se actualizaría en torno al año 2000.

Antes, hablábamos de los cultos que tienen como centro a la talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, que son básicamente tres, el uno de enero, la novena y el Testamento. La función del uno de enero, no es más que una solemne eucaristía que tradicionalmente se ofrece por los terciarios, mayordomos y nazarenos fallecidos en general, y en especial por los del último año. El predicador, la cera, coro y demás gastos, se costean con las aportaciones de los mayordomos y nazarenos que en la madrugada de Viernes a Sábado Santo, depositan sus limosnas en las bandejas que hacen circular entre las mesas los cuadrilleros. La novena, culto iniciado en 1771, para aumentar el culto a la imagen, tuvo que ser trasladada a la Parroquial de las Santas Justa y Rufina en 1806, puesto que la lejanía de la ciudad y lo pequeño de la capilla, no favorecían ese aumento de fieles. Este culto, desarrollado entre el primer viernes de Cuaresma y la segunda dominica, y para el cual se traslada la sagrada imagen, hay que decir que sólo se dejó de celebrar en 1836 por las exclaustraciones, y durante la guerra civil (1936-1939), y luego hubo de trasladarse por la exposición de la Luz de las Imágenes entre 2003-2004 y en 2010 por la restauración a la que se sometió el templo, celebrándose esta en la iglesia del Monasterio de La Visitación, Salesas. El Testamento, se celebró por vez primera en 1727, aunque parece por las referencias halladas, que ya se realizaba tiempo antes. Se celebraba en principio en noviembre, para establecerse más tarde en el tercer domingo de octubre, sirviendo esta solemne eucaristía para pregonar el mensaje de amor de Cristo. Inicialmente, se celebraba en la Parroquial de las Santas Justa y Rufina, a la cual se trasladaba la tarde del día anterior, contando además con el anuncio de las bocinas de la Convocatoria, que avisaban de ese traslado. Las complicaciones del tráfico rodado y una temporal escasez de mayordomos, propiciaron que desde la década de los años 70 del pasado siglo XX, se optase por celebrar en la iglesia de Santa Ana de los PP. Franciscanos esta solemne función.

Especial relevancia adquieren las procesiones de Semana Santa. Inicialmente, sólo se celebraba la de Viernes Santo, por la mañana, con la presencia de la talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Esto era hacia 1650, teniendo que esperar hasta el siglo XVIII para tener más detalles de las mismas. En estos años, fueron importantes las suspensiones debidas a la Guerra de Sucesión y el consiguiente saqueo, y a un período de desavenencias entre el Guardián de Santa Ana y la V.O.T. Hay que destacar también la presencia de uno de los rasgos de identidad de nuestras procesiones, la Convocatoria y las bocinas, conocidas como “Gemelas”, aumentando poco a poco el número de imágenes que procesionaban. También fueron dándose cambios en los recorridos, y en la participación, con la firma del compromiso de los gremios de la ciudad para sacar a San Juan y a la Verónica a perpetuidad. Finalmente, quedaba claro que la V.O.T. organizaba la procesión del Viernes Santo, en la cual participaban la Mayordomía del Pilar y la V.O.T. de San Gregorio, que previamente habían trasladado a Monserrate sus imágenes y habían pedido permiso para participar en la procesión el año antes. Previamente, la tarde de Miércoles Santo, la V.O.T. trasladaba sus imágenes al santuario de Monserrate, siendo hoy una de las procesiones más antiguas de la Comunidad Valenciana. Además, hay que destacar que también participaban la convocatoria y la Centuria Romana en esta procesión de Viernes Santo, que iba presidida por la insignia de la Mayordomía. La organización de las procesiones, recaía en los mayordomos, que se distinguían por su posición en el centro de la procesión, llevando un medallón identificativo. Por los lados, iba el resto de los nazarenos, con batas de percal, con cola, cubiertas las cabezas con un tapacabezas encintado, con la cara descubierta y portando un cíngulo que recordaba la imagen de Nuestro Padre Jesús.

Sin embargo, después de diversas vicisitudes, como las exclaustraciones, epidemias y alguna catástrofe natural y la pérdida del patrimonio, la mayordomía volvió a organizar las procesiones de Semana Santa. El aspecto de los nazarenos, no cambió demasiado, túnicas negras de percal, capirotes y caras tapadas, que hicieron que en algunos momentos los que presenciaban las procesiones, con la despectiva expresión “¡que vienen los huertanos”, abandonase el recorrido. Estos años de la posguerra, fueron especialmente difíciles. Reponer todo el patrimonio perdido, túnicas, enseres, tallas… Fueron años difíciles en los cuales los consejos volvieron a trabajar con gran ilusión, sin despreciar a nadie, incluyendo a miembros tanto de la nobleza el Marqués de Rafal, como de las profesiones liberales: abogados, médicos: D. Ángel García Rogel, e incluso sacerdotes En esos años de la posguerra, encontramos un consejo muy luchador, en el cual destaca con luz propia D. Mariano Martínez. Nombrado sacristán a cargo de la imagen, su labor para con la mayordomía, no tuvo fronteras. Procedente de una familia de orfebres, pronto va a propiciar que la mayordomía pueda tener unos cirios para las procesiones, que empleaban unas pilas que había que pelar para poder introducir en su sitio. Siempre preocupado por todo lo que tuviese algo que ver con la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús y su culto, otras veces delegaba en sus colaboradores más cercanos, como el “Chaqueta” para los temas eléctricos. Otras veces, era Francisco González, conocido como “El Espartero” por su ocupación inicial, trabajando el esparto, y que atento a sus órdenes preparaba los tronos o bajaba en un carro de mano las sillas necesarias para poder seguir los sermones de la novena, pues entonces los templos no disponían de bancos para todos y era mucho el público que acudía. También D. Mariano fue un pionero al ganarse a base de monedas de su bolsillo o de invitaciones a merendar la colaboración de los chavales del barrio en algunas tareas, en una época tan difícil para todo, en la que hasta la hojalata se obtenía reciclando los botes de tomate en conserva. Habrá que esperar a finales de la década de los años 50 del pasado siglo XX para tener las primeras túnicas de terciopelo morado, propiedad de la mayordomía, y que en número de diez, causaron una gran sensación por el cambio radical que suponían. Poco a poco, se aumentó este número, hasta llegar a la cincuentena, siempre propiedad de la mayordomía, y sin contar con la presencia femenina, admitida en los otros tercios de la mayordomía. En 1990, tras múltiples sorteos y el desarrollo de multitud de actividades para recaudar dinero, llega el nuevo trono de Nuestro Padre Jesús. El incremento en el número de pilares, de 12 a 18, aunque después ese número se aumentó hasta los 30 actuales, propicio la necesidad de admitir más mayordomos, más nazarenos, iniciándose el resurgir que actualmente vive la mayordomía, un momento muy dulce que continuaría desde 1997 con el cambio en esa Semana Santa del morado al grana cardenal, al igual que el de la túnica de Nuestro Padre Jesús, y que ha introducido la presencia femenina y el aumento del número de mayordomos y la posibilidad de realizar muchos proyectos y retomar de una manera importante la labor social.

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