PRÓLOGOS

 

 

TÍTULO: "DE ORIHUELA PARA ORIHUELA . LOS PASTORES DE BELÉN"

AUTOR: GINÉS GEA CAYUELAS

PRÓLOGO: ANTONIO GUZMÁN COLOMINA RIQUELME

 

 

PRÓLOGO

 

Todos los pueblos tienen dos historias que escribir, la que se escribe con letra de oro, y la otra, esa que forma parte de la piel de sus ciudadanos, la que han protagonizado personas de a pie, hombres y mujeres que, en su quehacer diario, sacan tiempo para dedicarlo a su ciudad y a sus tradiciones: la intrahistoria. Una de estas personas es mi buen amigo y admirado Ginés Gea Cayuelas, autor de este entrañable libro que el amable lector tenga en sus manos.

Ginés Gea Cayuelas, demostrando una vez más su amor por Orihuela, ha rescatado de las cenizas, cuan Ave Fénix, una tradición teatral que ya se daba casi por olvidado: Los Pastores de Belén. Y es que, Ginés, aparte de ser un prestigioso profesor y escritor es también un gran entusiasta del teatro, gusanillo que corre por sus venas desde su más tierna juventud, afición que comparte con su esposa Lola; no en balde se conocieron ambos ensayando obras teatrales, entre ellas la que hoy nos ocupa Los Pastores de Belén.

La obra en cuestión era un clásico en la Orihuela de épocas pretéritas. Se representaba todos los años en las fechas navideñas en teatrillos de colegios y conventos, así como en los locales del antiguo Círculo Católico Obrero, en las Juventudes Marianas y hasta en el mismísimo Teatro Circo. Parecía una función menor, adaptada para niños, pero la realidad es que acudían a disfrutar de su representación igualmente personas adultas. No se puede infravalorar una obra teatral en la que se conjugan varios componentes: el religioso, el cómico, el infantil y la parte musical. Los Pastores de Belén tienen un libreto y una partitura digno de ser salvado de nuevo y puesto en escena, y eso es lo que ha hecho el autor de este libro que, estoy seguro, servirá de germen para que las nuevas generaciones de oriolanos sepan apreciar y poner en práctica esta bonita tradición de representar de nuevo Los Pastores de Belén durante esas fiestas entrañables de la Natividad del Señor.

La función, en sí, se podría calificar como un musical y, si bien en su conjunto era prácticamente el mismo libreto, según el local donde se representaba tenía sus singularidades. Por razones obvias el que esto escribe se va a adentrar más en la función que se representaba en el colegio Oratorio Festivo de San Miguel. El argumento era muy simple: Consistía en la lucha del bien contra el mal. El bien lo representaban los pastores que iban a adorar al Niño tras ser anunciado por el ángel la Buena Nueva. El mal era Lucifer, que con sus legiones de demonios trataba por todos los medios de impedir que los buenos pastores fueran a adorar al Niño Dios.

Los pastores tenían a un hombre mayor muy bondadoso como patriarca, se llamaba Jusepe, él los guiaba y aconsejaba en todo momento. En una escena en la que estaban todos reposando al raso ante una cacerola de migas cantaban:

Comamos pastores, de Dios es la gracia

El que nace pobre, con ello le basta” [...]

También aquello de:

Qué buenas son las migas que Dios nos depara,

Para una zagala y un pobre pastor.

Con este alimento tan sabroso y sano,

Tú pobreza en mano, nos muestra, nos muestra su amor”.

Antón era el pastor cómico, tiraba de un burro que se resistía a seguirle y le cantaba una canción que en sus primeras estrofas decía así:

¡Arre, borriquito,

Vamos a Belén,

Antes que el demonio,

Vuelva a aparecer!”

¡¡Arre, burro, arre…!!

El diablo se le hace presente en el camino y quiere disuadir al bueno de Antón de que vaya a adorar al Niño, le ofrece riquezas que el pastor rechaza, entonces el demonio, enojado, cubre con su capa al hombre y le pone una larga nariz, en otras versiones le hace crecer un rabo. Cuando Antón se reencuentra con sus compañeros y éstos le preguntan qué le ha sucedido para tener ese enorme apéndice, o cola, Antón se echa a temblar, se le traba la lengua y comienza a relatarles lo que le había sucedido en el camino…

Lucifer con sus huestes, se reúnen en el averno preparándose para dar la batalla a los buenos pastores y cantan su beligerante himno. El cuadro se representaba así: El escenario con un decorado imitando el fuego, las bombillas forradas en papel de celofán rojo emitían una luz intermitente parecida a la lumbre, seis demonios a cada lado y el jefe Lucifer en el centro, todos de negro con capas rojas y un largo rabo además de cuernos, un tridente en la mano que agitaban golpeando el suelo al tiempo que cantaban:

¡Guerra, guerra, guerra terrible y eterna.

Antes guerra que quiera el infierno aplastar.

A vencer, a luchar, a vencer a luchar con empeño.

Guerra, guerra, morir o triunfar…!

Tras el grito de guerra, los demonios le cantaban a su jefe Lucifer su vasallaje:

 

¡Todos acatamos,

Tú regio poder,

Tus esclavos somos,

Viva Lucifer

Viva Lucifer!”

 

En un acto en el que el demonio importuna a los pastores tratando de disuadirlos en su camino hacia Belén, hace su aparición, espada en mano, entre nubes blancas y varios relámpagos el Arcángel San Miguel, aplastando la cabeza del diablo y restituyendo a Antón su nariz, o despojándole del rabo, desde ese momento, los buenos pastores se ven libres del maligno, pudiendo llegar hasta el portal de Belén a hacer entrega al Niño Dios de sus presentes: corderos, requesón, miel…

En el último cuadro de la obra hacen su aparición los Magos de Oriente que realizan sus ofrendas de oro, incienso y mirra, creando una estampa bellísima compuesta por la Virgen María y en sus brazos el Niño, San José discretamente detrás, los Magos inmediatamente delante y, tras ellos, los pastores.

Este libro titulado Los Pastores de Belén, que constituyen un ingente trabajo de recopilación en documentos, partituras, libretos y fotografías de su autor Ginés Gea Cayuelas, sirva, no solo para deleite de cualquier oriolano —que lo será sin lugar a dudas—, sino para formar parte de la historia (intrahistoria) cultural y religiosa de nuestra ciudad, y en definitiva, para engrosar nuestras ya ricas tradiciones de Orihuela.

 

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TÍTULO: "UN CUENTO PARA LA NAVIDAD"

AUTOR: JULIO CALVET BOTELLA

PRÓLOGO: ANTONIO GUZMÁN COLOMINA RIQUELME

 

 

PRÓLOGO

 

Permítame el amable lector de este cuento que, antes de comentar su contenido —lo cual no deseo hacer extensivo para no desvelar el precioso mensaje que encierra—, me dirija a quienes va dedicado principalmente, a las niñas Pilar, Inés y Begoña Albert Calvet, nietas amorosas por tanto de Julio Calvet Botella, autor de la obra que tiene usted en sus manos. Y también a “todos los niños del mundo”, como dice su escritor en su ya reconocida generosidad.

Pilar, Inés y Begoña, me gustaría deciros desde estas sencillas líneas, que vuestro abuelo, ha escrito este cuento navideño inspirado por la gran pasión que siente por vosotras, y tras leerlo y meditarlo, pues en su lectura hay un precioso mensaje, tenedlo siempre con vosotras y, en el futuro, cuando ya forméis vuestra propia familia, que lo lean también vuestros hijos, y recuerden al bisabuelo Julio que puso su impronta con todo su corazón para que le recordéis siempre como lo que fue, un gran abuelo que os quería con toda su alma.

UN CUENTO PARA LA NAVIDAD es una extensa narración, magníficamente escrito por Julio Calvet Botella, comienza con una cita muy interesante de José Luis Vallejo Marchite y se introduce en el primero de sus relatos que narra el hecho que cambió los destinos del mundo: El nacimiento de Jesús.

Posteriormente, entra en lo que es verdaderamente un cuento, una historia que podría suceder, de hecho acontece en la vida de las personas. Manuel, un abogado solitario que vaga por las calles de la ciudad sin un destino determinado, y se da de bruces en su camino con un caso realmente extraordinario que cambiaría su afligida vida.

Creo ver entre líneas a unos personajes muy conocidos y entrañables para Julio Calvet Botella: Manuel, un abogado que atesora una amplia y prolífica biblioteca que, además, colecciona un Belén de figuritas “de barro cocido y artísticamente pintadas a lo largo de su vida”. Francisco, un brillante médico que también pinta y escribe poesía. Carmen, una amable enfermera. Luisa, una letrada de unos 50 años que trabaja en la Administración de Justicia […]

El libro consta de varios apartados donde Julio Calvet desarrolla una historia llena de escenas afectivas, siempre sucediendo en Nochebuena y Navidad. Julio Calvet Botella en UN CUENTO PARA LA NAVIDAD, no trata de imitar el estilo de Charles Dickens, ni a sus clásicos personajes, su autor sitúa a los protagonistas en un entorno actual, en un relato que, como digo al principio, bien podría suceder en estos convulsos tiempos que nos ha tocado vivir. Julio Calvet, en algunos momentos expone magistralmente sus conocimientos jurídicos y, sobre todo, aflora en el autor su mente limpia y ese alma de niño que todos llevamos dentro de nuestro ser.

UN CUENTO PARA LA NAVIDAD es una breve y cariñosa historia con un final feliz, y como dice en su COLOFÓN su autor: “Dejé la pluma y acabé de escribir este cuento en la mañana de la Navidad del año dos mil dieciséis…” En Navidad, como no podía ser de otra manera.

El libro contiene una edición muy cuidada, como acostumbra a hacer la Editorial Club Universitario, con una artística y colorida portada, obra del pintor Paco Miró.

Espero y deseo que el respetado lector disfrute de este interesante relato, cargado de ternura y de amor hacia los demás, y si lo hace en fechas navideñas, le ayudará a comprender mejor el mensaje que nos dio aquél Niño que nació en Belén y que protagonizó la historia más grande jamás contada.

 

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TÍTULO: "ORIHUELA, DULCE PUEBLO"

AUTOR: ANTONIO G. COLOMINA RIQUELME

PRÓLOGO: PABLO RIQUELME BALLESTEROS

 

 

PRÓLOGO

 

 

Un pueblo no sólo es un pueblo, sus calles, sus tierras, su cielo, su historia y sus gentes. Un pueblo vive y se multiplica en cómo lo recordamos, en las íntimas memorias de cómo le dimos vida, recuerdos que tejen en secreta artimaña la esencia de cada pueblo.

Y eso pasa con Orihuela, que, como las leyendas, nunca muere porque tiene mucha adrenalina de vidas vividas con sencillo apasionamiento. Todos tenemos querencias de cada lugar de cada uno, vale, pero para los oriolanos el derecho a emocionarse con su pueblo es bastante extendidamente un privilegio muy apreciado; hay que pensar que es una sana predilección por la patria chica más que una egolatría, pero para gustos se hicieron los colores.

Y para muestra se hicieron los ejemplos, como este óptimo ejemplo de saber recordar y escribir recuerdos tan populares y ricos de la Orihuela de mitad del siglo XX que nos ofrece en sus artículos el oriolano Antonio Colomina Riquelme. Vive en Alicante, y seguramente ese “exilio” de corta distancia le ha permitido guardar limpios los recuerdos pero no perder los lazos, la visita y el cariño. Si unimos esa circunstancia vital a un carácter abierto al mundo y a sus cosas y a una pluma ágil y directa, el plato está servido: el libro “Orihuela, dulce pueblo” que tiene en sus manos recoge 22 artículos escritos con esa fórmula magistral por Antonio Colomina sobre aquella Orihuela que vivió. Los artículos fueron publicados entre febrero y septiembre de 2005 en la Revista Orihuela Digital, constituyendo una de las colaboraciones de nuestra publicación digital que más felicitaciones de lectores nos ha devengado. Pero Antonio no quiere elogios, y por tanto dejemos que la objetiva justicia del lector libre juzgue con su lectura y con las 43 fotografías antiguas exclusivas que completan la labor.

Sin duda el lector encontrará relatos amenos sobre la Orihuela de las décadas de 1950 y 1960, verá el oriolano que vivió aquella época cómplices líneas de aquellos tiempos. El que no conoció aquel tiempo, podrá asombrarse con el rico pasado costumbrista de un pueblo peculiar e infatigable, sea o no oriolano el amable lector. Antonio Colomina vivió su niñez, seguramente inquieta y bulliciosa, junto a la Cuesta del Seminario, donde comienza la carretera que desde Orihuela sube empinada por el Monte de San Miguel al que abraza la ciudad. Desde allí pudo ver y vivir lo que nos cuenta en sus artículos, como el Oratorio Festivo y el Padre Antonio Roda hasta los veraneos campesinos en La Murada. Recuerda, y nos recuerda, cómo era la Lonja, la Plaza de Abastos, la Calle Mayor o eso de bañarse en el Río Segura.

Dando una “Vuelta a los Puentes”, nos lleva al Teatro Circo de Orihuela de finales de los 50 y la gran afición a la zarzuela que acogía, tal vez por influencia del barítono oriolano Pedro Terol, de fama internacional en aquellos tiempos, y paseando luego por la Semana Santa, los comercios, las sastrerías o la Gira de los Barberos cada año a Murcia por la Virgen de la Fuensanta, nos lleva Antonio a un sinfín de historias, anécdotas y costumbres de la Orihuela de hace 50 años que ahora quedan aquí, en este libro, materializadas para el sumo agrado de quienes lo lean o lo reciban como regalo antes de leerlo también.

Nota: Tanto la directora de la Revista Orihuela Digital, mi compañera Pilar Girona Gutiérrez, como yo mismo, queremos dejar constancia de nuestro agradecimiento a Antonio Colomina Riquelme tanto por habernos brindado todos éstos artículos durante éstos últimos ocho meses (porque nos gustan, y sabemos que gustan a nuestros lectores, y nos ha ayudado mucho), como por la generosa reseña hacia nuestra Revista en el título de este libro.

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TÍTULO: "ORIHUELA. SUS CALLES, SUS PLAZAS, SUS GENTES..."

AUTOR: ANTONIO G. COLOMINA RIQUELME

PRÓLOGO: TIRSO MARIN SESSÉ

 

 

PRÓLOGO

 

 

Los que tenemos el vicio de escribir, lo hagamos bien o lo hagamos mal, y encima nos pagan, nos llevamos de vez en cuando grandes sorpresas al descubrir trabajos realizados por personas normales y corrientes que no viven de esto, pero escriben cosas verdaderamente interesantes y lo hacen, generalmente en revistas de fiestas patronales, de Semana Santa, Moros y Cristianos, festejos de barrio y otros similares.

Esto de un lado. Y de otro lado, todos los pueblos, por menudos que sean, tienen su pequeña historia, sus personajes típicos, sus tradiciones y costumbres que se transmiten de padres a hijos, incluso de abuelos a nietos, porque no están escritas en ningún libro, pero forman parte de la pequeña historia, de la intrahistoria, entrañable y preciosa siempre, que vivieron —incluso construyeron— nuestros antepasados. Y es una verdadera lástima que con el paso de los años se pierdan. Han de ser precisamente esos pequeños cronistas, esos anónimos escritores quienes las cuentan y al contarlas, las reviven, pues ya no está el buen abuelito que solía contar esas batallitas, por otro lado tan tiernas y bellas.

Este es el caso de Antonio Colomina Riquelme, que a la chita callando ha publicado ya su segundo libro, que es el que, amable lector, tiene usted en sus manos. “Orihuela. Sus calles, sus plazas, sus gentes... ” El autor, que con él sale del anonimato, no se conforma con una referencia más o menos histórica de las calles y plazas, de los comercios, negocios, rincones, sino que desmenuza, desciende al detalle, a la anécdota. Los propietarios y en ocasiones hasta los clientes de esos comercios, su historia, su idiosincrasia, desfilan por las páginas de este interesante y curioso libro exprimiéndolas hasta sacarles todo el jugo, descubriendo episodios verdaderamente increíbles, pero ciertos pese a lo inexplicables. Y así, la vieja historia del Hospital Municipal, la Lonja de Frutas y Hortalizas, incluso las casas de lenocinio y tantas cosas, que usted desconocía o había olvidado.

Todo esto se ofrece al curioso lector que ya devoró ‘Orihuela, dulce pueblo’, la otra obra de Colomina y tendrá oportunidad de completar su acervo anecdótico de la monumental ciudad, quizá la que más historia y tradición tiene de la provincia de Alicante.

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TÍTULO: "COMO LA SEDA Y EL ESPARTO"

AUTOR: ANTONIO G. COLOMINA RIQUELME

PRÓLOGO: JULIO CALVET BOTELLA

 

 

 

PRÓLOGO

 

 

Javier nació por el allá del año de 1940 en Orihuela. Esa ciudad de naranjos y azahares, de la que siempre digo que tiene alma de poeta y de palmera. Y Antonio Colomina Riquelme, que nació más o menos por entonces y en Orihuela, nos cuenta las memorias de Javier, un oriolano de la posguerra en este libro que tienes en tus manos, y que titula "COMO LA SEDA Y EL ESPARTO'. Y Seda y Esparto es la historia de una vida, de un sentimiento, y de una entrega, como todas nuestras vidas, sencillas al fin, que ya es bastante. Y nos la cuenta con la fluidez de haberla vivido. Yo no sé si muy cerca, muy dentro, o muy propia, pero al cabo, sí podría ser como muy cercana a cada uno. Antonio Colomina con este magnifico retablo de paisajes y figuras, nos introduce en un tiempo y unas gentes que de alguna manera nos resultarán familiares. Incluso para los que no conozcan Orihuela o los lugares por los que luego discurre. Con su estilo ágil y vitalista, estoy seguro que no dejará indiferente a quien lea este libro, que encontrará ante sí, una miscelánea de cosas y de seres brillantemente escrita. Antonio Colomina, ya nos sorprendió con sus anteriores libros, "Orihuela, dulce pue-blo" (2006), y "Orihuela. Sus calles, sus plazas, sus gen-tes..." (2007). Aquí da un paso más, y nos viste el paisaje con seres de carne y hueso, algunos reconocibles y otros acaso de ficción, bajo la mirada curiosa y noble de un za-gal de la posguerra que va creciendo al cabo de los años recreándonos sus vivencias. No tienes, lector ante ti, una historia más. Tienes un pálpito, un pedazo de corazón, y una inmensa verdad del vivir, "... unas veces suave y otras áspera, como esos dos productos que tanto proliferan por mi tierra, la seda y el esparto". Siguiendo una tradición, descriptiva, costumbrista y colmenera de gentes y de vi-das, Antonio Colomina Riquelme ha compuesto un fresco mosaico que nos deja un amable recuerdo tras su grata y amena lectura.

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